Alimentación, Notas

¡No hagas dieta!

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Lo confieso: en general, estoy en contra de las dietas. Esto puede parecer raro de alguien que en parte se dedica justamente a armar dietas para sus clientes.  Incluso trato de evitar hablar de “dietas” y me refiero a “planes de alimentación”, pero en todo caso sería sólo un tema de terminología. La palabra es tan común que terminamos hablando de lo mismo. ¿A qué me refiero entonces con que estoy en contra de las dietas?

 

Todos debemos conocer a gente que se incluye en alguno de estos dos grupos:

a) Grupo sube y baja: Personas que hacen dieta, bajan de peso pero luego lo recuperan.

b) Grupo invariable: Personas que hacen dieta todo el tiempo…y siempre están igual.

 

Compañeros de trabajo, amigos, familiares. Seguramente no tenemos que pensar mucho para meterlos en alguno de estos grupos. Incluso a nosotros mismos. 

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¿Estoy diciendo que las dietas no funcionan? No es eso, no es que no funcionen. Al contrario, pienso que la mayoría de las dietas, bien planteada y bien ejecutada, funcionan. Pero ahí está la clave: muchas veces se arman mal, o se las encara mal. Veamos algunas de las características que presentan:

  • Son muy bajas en calorías
  • Restringen grupos alimentarios enteros
  • Te hacen comer alimentos que no te gustan
  • Prohíben comer alimentos que te gustan
  • Te complican mucho a la hora de cocinar
  • Estás constantemente con hambre
  • Estás todo el tiempo pendiente de la comida
  • Dificulta el día a día o el comportamiento social
  • Te plantean un modelo de alimentación muy diferente al tuyo

 

Si la dieta que estás practicando tiene una o más de estas características…posiblemente las cosas no terminen bien. Quizás se logre el objetivo de bajar algunos kilos, pero luego, posiblemente, se recuperarán. Entonces debemos pensar, ¿qué es lo que buscamos? ¿bajar de peso sólo por unos meses? ¿O tener un descenso que perdure a lo largo del tiempo? Si optamos por lo segundo, entonces lo que necesitamos no es una dieta, si no cambiar de hábitos.

 

Las dietas son como los anteojos: el sujeto no ve bien, entonces se le dan unos anteojos recetados, y comienza a ver mejor. Pero cuando se los sacamos, sigue viendo mal. Los anteojos son una solución temporaria, no resuelven nuestro problema de visión. Del mismo modo las dietas: cuando dejamos de hacerlas, volvemos al estado anterior.

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No hagas dieta. ¡Cambiá de hábitos!

 

Entonces ¿que hacer? ¿No hay que preocuparse por la alimentación? Por supuesto que sí hay que preocuparse, pero hay que buscar cosas que nos funcionen durante un tiempo prolongado, que nos acompañen a lo largo de nuestra vida. Lo que necesitamos es cambiar hábitos. ¿Pero cuáles? Entramos en el plano de lo individual, hay muchos hábitos alimenticios que tenemos y que se pueden mejorar.

Como ejemplo mencionaré sólo algunos: cada uno podrá ver cuál se aplica a su caso y también cuál está dispuesto a cambiar. A veces no se trata de hacer todo de golpe, si no de ir incorporando pequeñas mejoras. Algunos buenos hábitos por ejemplo serían:

  • Reemplazar gaseosas y jugos por agua
  • Incorporar proteína de calidad en todas nuestras comidas
  • Reemplazar azúcar por stevia o endulzantes sin calorías
  • Aprender sobre la composición de los alimentos que ingerimos
  • Reemplazar aceites vegetales por aceite de oliva extra virgen, y moderar su uso
  • Reducir la cantidad de comida procesada que ingerimos
  • Agregar más vegetales en nuestros platos
  • Reducir la ingesta de dulces y harinas

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Quizás no podamos implementar todas estas cosas de golpe…pero si al menos podemos hacer algunas…eso también represantará un cambio favorable. En general es mejor incorporar estas cosas gradualmente e ir afianzándose de a poco, y no intentar hacer todo junto y exponernos al fracaso.

 

Nobleza obliga: como todo, hay excepciones: personas que hacen una dieta, la cumplen bien y luego logran sostenerlo. Felicitaciones para ellos, pero claramente hablamos de una minoría. También podemos mencionar dos grupos:

  • Deportistas que ya tienen una buena alimentación y buscan logros específicos
  • Personas que por prescripción médica se sienten “obligadas” a seguir la dieta.

Para el resto de los mortales, creo que todo lo dicho suele aplicarse.

Así que ya sabés: en lugar de pensar cuál va a ser la próxima dieta que hagas…mejor pensá qué habitos alimenticios podés mejorar.

 

Si te interesa seguir un plan integral de alimentación y ejercitación que promueva la mejora constante y soluciones concretas, podés escribirnos a info@www.entrenamientox.com y te vamos a asesorar.

 

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