Alimentación, Notas

Dieta simple: mejorá tu alimentación con estos 3 pasos

A la hora de elegir una dieta, en la actualidad sufrimos la sobreinformación: hay tantas opciones posibles que no sabemos qué hacer. Internet es una oferta constante de consejos y contra-consejos de alimentación, de entrenamiento y de todo lo relacionado al mundo del bienestar; en la medida que uno puede ir evaluando, podemos elegir a quien hacerle caso, basado en la seriedad que le atribuímos a sus comentarios.

 

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Siempre digo que lo malo no suele ser una dieta en sí misma, si no la forma en que uno la ejecuta, el compromiso que le pone. Hasta una dieta regularmente armada puede dar resultados favorables si se practica con tenacidad, mientras que una dieta excelente pero a la que se le pone poco cumplimiento, no servirá de nada.  Es por esto que en esta nota me interesa más hablar de los fundamentos,  que de recomendaciones particulares.

He aquí tres pilares en los que debemos basarnos al planificar nuestra alimentación, sea cual sea la orientación que queremos darle. Esto sería “la dieta simple“, sin contar calorías, sin hacer cálculos ni seguimientos. Una serie de conceptos simples para aplicar.

 

1 – Eliminar la comida chatarra

A los clientes que me piden que les arme un plan de alimentación, les suelo pedir que me detallen 10 hábitos que ellos piensan que los alejan de sus objetivos. Las respuestas suelen ser: “como mucho pizza”, “fast food”, “gaseosas”, “dulces”, “helados”, etc.

Es decir: ellos mismos lo saben, nadie piensa que la pizza o el helado puede ser algo saludable. Sólo con eliminar estas comidas de nuestra alimentación, estaremos dando un paso muy grande para tener una mejora.

Si nuestro objetivo es llevar un plan alimenticio serio, para tener resultados no podemos tener concesiones con estas cosas. Si pensamos que vamos a extrañar demasiado la pizza y será un calvario nuestra vida, entonces quizás no estamos en momento para meternos en una dieta. Pero si queremos hacerlo, entonces habrá que hacer sacrificios. Ya luego en las etapas de mantenimiento podremos ir incorporando algunas de estas comidas.

 

2 – Reducir la comida “lastre” (o chatarra no tan obvia)

Este paso es más difícil de identificar que el anterior. Acá incluimos la comida que “aparentemente” es saludable, que tiene cierto prestigio o aceptación popular, pero que para nuestra intención de reducir la grasa no nos ayuda. Para enumerar algunas:

Leche

Un gran alimento para las etapas de crecimiento, que para quemar grasa no favorece. Además, un alto contenido de la población tiene diferentes grados de intolerancia a la lactosa, lo que genera dificultades en la digestión.

Trigo

Este cereal es la estrella de la industria alimenticia occidental. La mayoría de las galletas, panes, pastas y confituras que compramos contienen trigo. Similar a lo que que sucede con la lactosa, el gluten (más allá de ser o no celíacos) es de difícil digestión, haciéndolo una opción no muy favorable.

Jugos de frutas

Los jugos de sobre son puro químico. Y los jugos de fruta exprimida son azúcar con agua. Al hacerla en jugo, la fruta pierde su fibra, por lo que es una de las peores manera de comerla. Mejor disfrutarlas enteras 🙂

Cereales de desayuno

Otros de los alimentos que gozan de un prestigio injustificado. Los cereales de desayuno tienen un agregado importante de azúcar y saborizantes. Si quieren desayunar con cereales, vayan a la mejor opción: avena tradicional, comprada suelta.

Productos “light”

Acá tenemos doble trampa. Por un lado, que estemos ante un producto con menos calorías, o con menos grasa, o con menos azúcar…no asegura que eso sea bueno. Muchas veces estos productos dejan bastante que desear. Y por otro lado, el hecho de tener esa etiqueta de light (o fitness, o lo que fuese) hace que en nuestra mente se dispare la idea de que “como es light, puedo comer sin culpa”. Conclusión: terminamos comiendo más de lo que debemos.

Barras de cereales

Las barras de cereales (que algunas son riquísimas) acarrean los problemas de los dos alimentos comentados arriba: tienen mucho azúcar, su calidad nutricional es baja, pero al creer que son saludables las comemos desprejuiciadamente.

Gaseosas cero calorías

¿Pero porqué incluir esto, si no tienen calorías? Felicito a las industrias que han logrado desarrollar productos dulces bajando las calorías. La realidad es que muchas veces terminan utilizando sustitutos. Por otra parte, que no tenga calorías no significa que es saludable: todo ese sabor viene de una multitud de químicos, endulzantes, colorantes y saborizantes.

 

Que quede claro lo que quiero decir: si bien estos alimentos no son malos (bueno, a decir verdad ninguno es malo o bueno de por sí, pero ese es otro debate), su consumo habitual es un lastre para perder grasa. Y por eso el consejo es “reducirlos” y no “eliminarlos” de nuestra alimentación 🙂

 

3 – Agregar mejores comidas

Ahora que nuestra alimentación ha quedado desprovista de alimentos que no nos ayudan mucho en nuestro objetivo de quemar grasa, es hora de hacer los reemplazos, caso contrario no estaríamos comiendo casi nada.

Entonces, si pasamos por los dos pasos anteriores veremos que antes comíamos pizza, fast-food, helados, barras de cereal, pastas, dulce de leche light, exprimidos de naranja con azúcar, etc. ¿Y ahora qué comemos?

Las mejores opciones serán los alimentos naturales. Los frutos de mar, de la tierra y la agricultura son las mejores opciones: todas las verduras, frutas, carnes, huevos, pescados y mariscos. Cereales naturales, avena, arroz, quinoa. Si vamos a optar por comidas procesadas, verificar que tengan pocos ingredientes. La comida debe ser simple: si podemos ajustarnos a eso, vamos a ver cómo nuestra panza empieza a desincharse.

¿Y para tomar? Es simple, tomá agua.

La comida que podamos preparar nosotros mismos en general será una opción superior a la comprada. Así que a evitar más las cajas y los paquetes y a pasar más por el verdulero y el carnicero. 🙂

 

 

Referencias:

Simple Diet for Athlets – Chris Shugart, en T-Nation (ver nota en inglés)

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