Alimentación, Notas, Receta

Cómo hacer mantequilla de maní casera (¡y riquísima!)

Si bien no se ha destapado aún al paladar argentino, poco a poco la mantequilla de maní va ganando lugar en las góndolas.

Este producto, que mayormente conocemos por la televisión, por sus referencias en las series y películas norteamericanas, además de ser muy rico, cuenta con propiedas nutricionales muy importantes, como ser alto contenido de proteínas y grasas insaturadas.

Para quienes nunca lo han probado, pueden tener una referencia a su sabor en el relleno del Bon-o-Bon, y sobre todo en el Mantecol. De todas maneras, es un sabor muy característico que la industria del norte ha explotado con muchísimas variantes. Lo más clásico es la combinación de lo salado y lo dulce.

maní

Mantequilla de maní casera

En verdad, realizar una mantequilla de maní casera es algo muy simple. Luego de probar con varias marcas nacionales e importadas, comencé a prepararla por mí mismo; fui probando diferentes ingredientes y sugerencias hasta llegar a un producto que considero que no tiene nada que envidiarle a uno comprado. Demás está decir que la diferencia en costo es notable.

Vamos a necesitar una licuadora, o en su defecto una procesadora. Dependiendo de la potencia del artefacto tardaremos más o menos en prepararla, pero en general será unos 15-25 minutos.

 

Ingredientes

  • 400 grs, de maní tostado y pelado, sin sal
  • 20 ml de aceite de coco virgen prensada en frío
  • 3-4 sobres de edulcorante o stevia
  • Sal (a gusto)

 

Opcionales / alternativas

  • Azucar (en lugar de edulcorante)
  • Miel
  • Una cucharita de extracto de vainilla (¡muy recomedable!)

 

Instrucciones

Comenzamos poniendo en la licuadora aproximadamente 200 gramos de maní, la mitad de la cantidad que hemos separado para la preparación. Esto es para que no sea demasiado para la licuadora y no se trabe, pero como dije, depende de la potencia del artefacto.

Al principio, al romperse el maní, se transforma en polvo, un polvo espeso. Pero luego de unos minutos de licuar (hay que ser pacientes) comienza a volverse más aceitoso. Ahí es donde conviene comenzar a agregar el aceite de coco, y gradualmente lo que resta del maní, junto con los demás ingredientes.

Eventualmente puede ser útil parar la licuadora, y con un palillo largo, revolver la parte más baja, para que luego al retomar lo haga con más fuerza.

Así seguiremos, licuando hasta lograr la consistencia que deseamos. Tiene que ser espesa, pero no un masacote seco. En caso de ser necesario podemos agregar más aceite, o si quedó muy líquida, más maní. Pero la proporción de la receta va a dar casi siempre el grado adecuado.

Podemos también agregar algunos maníes ya al final de la preparación y dejarlo muy poco tiempo en la licuadora, para que no lleguen a integrarse del todo y queden los pedacitos sueltos, dando el efecto crocante o “chunky“.

Algunas otras recetas usan en lugar del aceite de coco, aceite de girasol o de oliva. Pero el sabor se transfiere a la mantequilla y no queda muy rico. Con el aceite de coco nos aseguramos un poco más de sabor, y para quien quiera probar, también le sienta muy bien el extracto de vainilla.

 

Información Nutricional

Por cada 10 gramos (una cucharada pequeña) aporta aproximadamente 57 calorías, siendo 2,5 gramos de proteína, 0,9 de carbohidratos y 4,8 de grasa (de ellos 4 son grasa poli y monoinsaturada, la grasa “saludable”).

Como vemos, un alimento muy nutritivo y calórico. Para las dietas orientadas a la pérdida de grasa corporal hay que consumirlo con cuidado, aunque como genera mucha saciedad, puede ser un buen truco comer a veces una cucharada  entre comidas, para bajar el hambre. En cambio para alimentaciones destinadas a agregar masa muscular donde se busca agregar calorías, es muy útil siempre tenerla a mano. Y en dietas cetogénicas es un agregado excelente, ya que es muy bajo en carbohidratos y alto en grasas de calidad.

Puede utilizarse como reemplazo del dulce de leche: en tostadas, con pan, en tortas, lo que sea. Y sobre todo, es ideal para comer solo. Para quien no esté acostumbrado al sabor dulce/salado, simplemente ¡elija uno de los dos!

 

Además de todo esto…¡esta mantequilla de maní es riquísima! Prueben y después me cuenta 🙂

 

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